Una ofensiva ecológica instala refugios estratégicos que prometen blindar la fauna local y luchar contra las plagas de forma natural
La biodiversidad contraataca en Getafe. Lejos de conformarse con el cemento, la ciudad ha activado un plan de choque para que la naturaleza recupere terreno. Se trata de una intervención masiva que ya ha transformado el paisaje de once pulmones verdes, desde el Parque de la Alhóndiga hasta el Cerro de los Ángeles, sembrando los árboles con 170 nuevas viviendas de madera.
No son simples adornos, son herramientas de gestión ambiental. Estas cajas nido están diseñadas para atraer a aves insectívoras, auténticos depredadores naturales que mantendrán a raya las plagas sin necesidad de fumigar con químicos. Es una apuesta por la salud pública y el equilibrio ecológico que cambia las reglas del juego en el mantenimiento de la ciudad.
A ras de suelo, la estrategia se endurece con la construcción de búnkeres para la fauna más discreta. En zonas como el Arroyo Culebro o las Canteras de Valdelavieja se han levantado refugios de piedra y troncos para reptiles, blindando su supervivencia en un entorno urbano que suele ser hostil.
El objetivo final trasciende la simple instalación, se busca crear un legado ambiental duradero. Getafe no solo coloca nidos, sino que inicia ahora una vigilancia intensiva para monitorizar quién ocupa estas nuevas casas. La ciudad se convierte así en un laboratorio vivo donde la fauna urbana tiene, por fin, un plan de futuro garantizado.
